Título: Retrato del general Julio C. Guerrero
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 70.0 x 57.0 CM
Obra en préstamo de la colección privada del
Sr. Luis Enrique Guerrero
Julio César Guerrero nació en Cajamarca el 11 de febrero de 1887. Creció en un contexto marcado por las tensiones políticas tras el Tratado de Ancón. Su entorno familiar estuvo ligado al cacerismo. Su padre fue diputado en 1894 y perdió su fortuna tras el golpe de 1895 contra Andrés Avelino Cáceres.
Desde joven optó por la carrera militar. Ingresó a la Escuela Militar de Chorrillos y egresó en 1908 como alférez de artillería. Mostró criterio propio desde el inicio. En 1909 cuestionó la compra de fusiles Arisaka, lo que expuso un negociado y puso en riesgo su carrera.
Cáceres reconoció su talento y lo incorporó a su círculo cercano. Fue su secretario privado, agregado militar y hombre de confianza durante varios años. En 1911 lo llevó a Europa como agregado militar en Berlín y Viena. Ese periodo marcó su formación.
En Alemania destacó por su capacidad intelectual. Estudió historia y ciencias económicas en Berlín y profundizó en historia militar en Viena. Se acercó al modelo prusiano y consolidó una visión estratégica rigurosa. Perfeccionó el fusil Máuser, desarrollando una variante conocida como “original peruano”. También fue corresponsal de prensa militar hispanoamericana.
Durante la Primera Guerra Mundial se encontraba en Berlín. Fue invitado como observador en el frente. Su desempeño le ganó respeto de figuras como Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff. Tras la ruptura de relaciones entre Perú y Alemania en 1917, continuó como observador en el ejército austrohúngaro.
Regresó al Perú en 1920. Se reunió con Cáceres y colaboró en la redacción de sus memorias, publicadas en 1924. Durante el Oncenio, mantuvo influencia en la línea prusiana del ejército peruano. Volvió a Berlín como agregado militar y fue invitado a maniobras en Alemania en 1927 y en la Unión Soviética en 1928.
Tras la caída de Leguía, enfrentó persecución política. En 1933 se exilió en Bolivia. Allí participó como observador en la Guerra del Chaco. Su aporte fue clave como asesor del general Enrique Peñaranda, quien lo ascendió al grado de general de Bolivia durante su gobierno.
Fue un militar atípico. Dominó teoría y práctica. Escribió en castellano y alemán. Produjo obras como “La guerra europea mirada por un sudamericano”, “Batallas de la guerra mundial” y “La guerra de las ocasiones perdidas”. También incursionó en la narrativa con “Sayari” en 1926. Tradjo textos estratégicos europeos, incluido trabajo de Ludendorff. Dirigió una revista militar en Alemania y enseñó sobre táctica y geopolítica.
Participó en encuentros internacionales junto a Cáceres con líderes como Guillermo II, Francisco José I y Alfonso XIII. Ese nivel de exposición consolidó su mirada global.
Murió en Pacasmayo en 1976. Pasó sus últimos años acompañado por su sobrino Enrique Guerrero Corcuera. Su legado combina disciplina militar, pensamiento estratégico y producción intelectual. Representa una corriente andina influida por el prusianismo, con énfasis en orden, estudio y rigor aplicado a la guerra y al Estado.
Fernán Altuve-Febres Lores